¿A dónde se fue la tradición?
- Joel Cruz Reyes
- 9 dic 2022
- 4 Min. de lectura
Solo queda división e indiferencia...

El mayordomo, así le dicen al encargado principal de organizar la fiesta patronal del pueblo, me cuenta las penurias que pasa para convencer a las demás familias que fueron nombradas por el alcalde como miembros del comité organizador de las fiestas más importantes de la comunidad. Él tiene que visitar a los responsables de familia e invitarlos a una primera reunión para ponerse de acuerdo en las responsabilidades y en cómo van a animar a la población a colaborar para que la fiesta resulte bien y se pueda hacer en grande.
Recargado en una vieja pared de adobes, cerca de la iglesia, nostálgico, con gestos y palabras, muestra cómo la tradición se va haciendo pedazos y se va perdiendo debilitando el sentido comunitario de la gente. Antes, dice, no era difícil organizar la fiesta porque todas las familias sabían que era un deber de todos los que vivimos aquí; sabíamos que, una vez alcanzada la mayoría de edad, teníamos este deber, que a todos nos llegaría nuestro turno. Era una manera de devolverle, con gratitud, a la comunidad y a Dios, algo de lo mucho que nos daban para vivir. No era algo “opcional”, era un deber de todos y cada uno para con la comunidad.

La tradición, decía, tenía muchas maneras de concretar la búsqueda del bien común. Una de ellas era la fiesta patronal, donde, aparte de romper la rutina del trabajo, divertirse y darle un toque sagrado a la vida del pueblo, todos podían salir a vender, algunos, los frutos de sus cosechas, otros, las artesanías que hacían como familia o algún producto que quisieran ofrecer para obtener un ingreso porque venía gente de otros lugares y gastaba su dinero en el pueblo. Todos nos beneficiábamos de la fiesta patronal porque nuestro dinero no solo no salía del pueblo sino que llegaba más con la gente que visitaba la comunidad y consumía los productos de nuestras familias.
Desde que los políticos comenzaron a meter ideas a la gente llegó la división del pueblo, de familias… amigos de toda la vida ahora se odian, no se hablan, familias enteras se ponen unas contra otras… ya es muy difícil la convivencia. Es un sueño que un proyecto comunitario funcione, ya son muy pocos quienes quieren trabajar por el bien de todos. Ya solo se interesan y participan en su bando. Por eso, se puede ver cómo está pueblo: descuidado, como si a nadie le interesara su desarrollo y su crecimiento. Ahora muchos piensan que si no simpatizas con su partido, entonces estás contra ellos y simplemente te niegan la palabra y su participación, con la gente así, no puedes hacer nada.

Varias familias que han sido nombradas en la mayordomía para la fiesta, no quieren participar porque hay algunas que no simpatizan con el actual presidente del país y porque el alcalde no pertenece al partido del presidente. Esto no está bien, no es bueno ser y comportarse así, pero esta es la realidad del pueblo y de muchos pueblos de por aquí de la montaña. Y por lo que he escuchado, en muchos pueblos de la región, la política les está haciendo mucho daño, está acabando con las tradiciones
Todos trabajábamos nuestras parcelas, cada familia sembraba al menos para comer y lo que sobraba los salíamos a vender a la ciudad. Ahora que el gobierno está dando dinero directo a la gente, sobre todo a los viejitos, a los jóvenes y a algunos niños de la escuela, la gente ya no quiere trabajar, porque dicen que con eso pueden comer. Algunos tienen varios hijos en la escuela y algunos ancianos en la familia, así ese dinero que les dan lo gastan para comer y para emborracharse. No usan el dinero para lo que es. Muchos adultos mayores no ven su dinero porque sus hijos se los quitan para sus gastos diarios. Dicen que con lo que el gobierno les da, ya pueden comer y con eso se conforman. Por eso ya algunos dejaron de trabajar su tierra, ya solo esperan el dinero que les llega como ayuda.

No sé si quienes pensaron que dar dinero a la gente era la solución para la pobreza. Lo que yo veo, dice, es un empobrecimiento más grande en el pueblo, porque la gente ya solo depende de lo que le da el gobierno, se están acostumbrado solo a esperar a que les llegue la ayuda, ya no se empeñan en trabajar y generar sus propios recursos, creen que es mucho porque ven el dinero todo junto, pero se lo acaban rápido. Ahora la pobreza que yo veo, ya no es solamente de dinero sino también un empobrecimiento humano, de responsabilidad, de dignidad…
Con la mirada, que parecía atravesarme y se perdía en el vacío, sentenció: “creo que los políticos son el diablo, solo siembran división donde hay unidad, discordia donde hay paz y comunión, separan a la gente, hacen que las familias se dividan y peleen, que los amigos se vuelvan enemigos, que los pueblos no progresen… eso no puede venir de Dios, porque de Él, solo puede venir paz, unidad, participación, bondad, búsqueda del bien de todos, aun siendo diferentes… digo, porque Dios es bueno, los políticos no. Aquí nos están haciendo mucho mal.

¿Cómo está afectando la polarización política en tu familia, grupo o comunidad?
¿Crees que es bueno seguir así? ¿Por qué?
¿Qué podrías hacer ahí donde vives y convives para que no haya peleas y divisiones?
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